Sabemos que tus días difíciles son muy molestos y por eso queremos ayudarte para que los puedas vivir a plenitud y sin preocuparte por el dolor que te puedan causar. Te traemos una pequeña serie de posturas de yoga que pueden ayudarte a despejar tu mente y con esto también lograrás manejar de mejor manera el dolor.

LA POSTURA DEL LOTO:

Es la mejor postura de meditación. Aprende cómo prepararla y sus beneficios.

Beneficios:

  • Da flexibilidad a las caderas y las fortalece.
  • Sirve para hacer estiramientos de rodillas y tobillos.
  • Es excelente para meditar.
  • Da paz mental y tranquilidad.
  • Cuando se hace para meditar, mejora la concentración.
  • Es buena para la postura porque te da estabilidad suficiente para que no te eches hacia delante, encorvándote.
  • Te hace sentir bien. Cuando ves que haces una postura tan conocida pero que poca gente puede hacer, ves que has progresado y te sientes bien.

Te mostramos el paso a paso:

 

  1. Estira la espalda y las piernas hacia delante mientras estás sentada en un lugar cómodo.
  2. Dobla una de las rodillas y atrae el pie hacia ti agarrándolo con las manos. Ponlo encima del muslo de la otra pierna. Cuanto más cerca esté el pie de la cadera, mejor.
  3. Haz lo mismo con la otra pierna.

Es importante que mantengas la espalda recta, pero sin tensión. Al principio no sabrás muy bien cómo hacer esto, debido a que normalmente tienes una mala postura. Hay ejercicios para corregir la mala postura, y poco a poco te parecerá normal tener la espalda recta sin hacer un esfuerzo consciente.

Cuando uses la Postura del Loto para meditar, cierra los ojos. Así no te distraerás con fácilmente.

Si te esfuerzas y quieres cuidar tu cuerpo, harás los ejercicios necesarios para conseguirlo y la práctica te dará la victoria.

Ahora pasemos a la segunda posición que queremos compartir contigo.

LA POSTURA DEL ÁRBOL:

La postura del árbol es una oportunidad para poder impregnar nuestra mente, cuerpo y espíritu con las cualidades de generosidad, tolerancia, fuerza, flexibilidad y equilibrio.

Beneficios:

  • Fortalece los muslos, las pantorrillas, los tobillos y la columna vertebral
  • Estira la ingle y la parte interna de los muslos, el pecho y los hombros
  • Mejora la concentración y el equilibrio

Contraindicaciones/Precauciones:

  • Dolor de Cabeza
  • Insomnio
  • Baja Presión Sanguínea

Te mostramos el paso a paso:

 

  1. Equilibra el peso de tu cuerpo en ambas piernas, luego intenta poner el peso total del cuerpo sobre el pie y la pierna izquierda, mantén toda la planta de tu pie apoyada con firmeza. Una vez que sientas que la pierna izquierda esta cómoda con el peso, levanta el pie derecho y apóyalo sobre el empeine de tu pie izquierdo, o en la parte interna de tu rodilla izquierda, o hasta que puedas tomar el tobillo con la mano derecha y apoyarlo en la parte interna superior de tu muslo, lo más cerca de la ingle que puedas. Claro está, que esto dependerá de tu capacidad y flexibilidad. No te presiones a conseguir la posición final desde el principio, solo la práctica constante te permitirá mejorar tu flexibilidad cada vez más.
  2. Una vez que tengas el pie derecho bien apoyado en una de las tres posiciones que te recomendamos en el punto anterior, estira toda la columna vertebral, colocándola erguida, proyectando tu esternón hacia delante. Presiona con firmeza el pie derecho contra la parte interna del muslo, mientras levantas tus manos y las juntas a la altura del pecho en posición de plegaria. Recuerda siempre mantener un ritmo de respiración para que puedas relajar más a tu cuerpo. Para mantener tu concentración, fija tu mirada y la atención en algún punto de apoyo (un cuadro, una planta o mirando al frente).
  3. Al asumir esta postura trata de mantenerla de 15 a 30 segundos en los primeros intentos hasta que la puedas mantener por más tiempo. Después comienza a regresar con cuidado, separa tus manos y baja tus brazos hasta que puedas tomar el tobillo de tu pie derecho. Una vez allí libera lentamente tu pie y baja la pierna lo más lento posible acompañando estos movimientos con una exhalación; luego repite los mismos pasos con tu otra pierna por el mismo espacio de tiempo.

Si de alguna forma no logras mantener el equilibrio al inicio, puedes apoyar la espalda a una pared, hasta que vayas logrando tener mayor equilibrio.

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